El desarrollo no tiene un enfoque único y universal ni ocurre de la misma manera en diferentes lugares. Para un país como el nuestro que posee una especificidad cultural y territorial muy alta, el desarrollo pasa obligatoriamente por opciones propias y productos específicos. Nuestra sociedad, para promover el desarrollo debe prever las distintas formas que el desarrollo asumirá en diversos espacios, así como la promoción de los productos específicos que permitirán a un territorio hacer su desarrollo con una propia identidad.
Una definición de productos con identidad territorial debe incluir a todos aquellos bienes, servicios, información e imágenes propias de un territorio. Ejemplos de bien pueden ser un tipo de quesos, un tipo de salsa o mermelada; ejemplo de imagen puede ser un símbolo que identifique al territorio (una iglesia chilota, una manufactura industrial, un volcán, un valle, La Pincoya, etc.).
La identidad es una cualidad que hace que algo sea único, que sea distinto, distinguible y a menudo distinguido en el sentido más amplio de la palabra. La identidad es principalmente subjetiva, es una cualidad cultural que hace que a las personas o a los bienes se nos reconozcan como particulares y desde esa perspectiva podamos también aportar algo distinto y enriquecer así al conjunto de la sociedad.
Para nosotros, como Comercializadora, promover el desarrollo con identidad territorial supone favorecer aquello que distingue a un lugar geográfico y le permite competir desde sus ventajas absolutas (únicas). Es por eso que no sólo somos un espacio de comercialización de productos, sino también agentes privilegiados para conocer las distintas identidades culturales que conforman nuestra tierra, desde el soleado Norte al lluvioso Sur, plasmadas en las artesanías gastronómicas que nacen de las manos y el esfuerzo de emprendedoras y emprendedores inmersos en un territorio, un clima y una forma de ver y hacer las cosas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario